La Mosquita

La cabrona me sigue
Siento el zumbido característico de su presencia
Me sigue
Me vela
Me rosa la piel
Sigilosamente busca su espacio
Espera
Y cuando la olvido
se coloca entre las sombras
Sin reparo me penetra,
me contamina
Chupa mi existencia
¡Cabrona!
Sin percances se eleva
retumbando cercana
La siento
La veo
Azoto mis cueros para contenerla
Derrama su sangre
Derrama la mía
¡Cabrona!
 
© Maricel Jiménez 9/19/2014. Derechos reservados. 
 

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